DE LAGARTO A CAMARON EN UN ABRIR Y CERRAR DE OJOS
September 19th, 2007 by
Angela
Estoy insolada. Roja de pies a cabeza. Las puntitas de mis dedos están a salvo de este infierno en el que me encuentro, por eso escribo. Yo soy mi propio infierno. Tirarme panza arriba y quedarme dormida calata ha sido lo peor que me ha podido suceder en vacaciones desde hace años.
Cuando Marta me convenció de viajar a Marbella, yo no sabÃa que tuviera playa nudista, sabÃa y habÃa oÃdo de lo maravilloso que era, de la arena blanca y el mar azul y todo eso que siempre dicen, de los atardeceres fantásticos, y pensé, playa y buena compañÃa, suena agradable.
Al llegar al hotel y ver la lista de playas, y ver entre ellas una que resaltaba porque se podÃa andar calato, no lo dude y salà corriendo, quise convencer a Marta, pero a ella se le vino su onda intelectual y me dijo que querÃa empezar todo yendo a ver no se que galerÃa de no se que grabados que según ella es una galerÃa única en su género y bla bla bla. A mi no me interesan esas cosas, yo solo querÃa estar calata como dios me trajo al mundo y echarme a lagartear.
Asà lo hice, y de lagarto pasé a camarón. Que problema. Me arde todo, nunca pensé que viajar a Marbella se podÃa convertir en la peor tortura de la vida. Me arde todo, todo lo que se llama todo, todo lo que se llama cuerpo todo, todo pero todo, por adelante, porque por atrás estoy blanca, pálida, como que nunca me hubiera caÃdo ni un rayito de luz. Es patético, ni siquiera se como voy a hacer para salir aunque sea a caminar en traje de baño cuando se me pase la insolación, porque francamente me da vergüenza, es como si mi parte posterior y mi parte delantera pertenecieran a distintas personas. Tengo las tetas y la panza de una negra y el trasero de una esquimal. Que miedo.
Aquà en Marbella la gente se la pasa genial en verdad, el poco rato que recuerdo en la playa vi harto calato jugando de todo, volley , paletas, y se divertÃan tanto, y nadie estaba que se miraba morbosamente ni nada, quizá yo era la única, pero llevaba gafas de sol asà que nadie se dio cuenta, todos estaban de lo más acostumbrados a su desnudez, excepto yo pero porque era primera vez que iba a una de estas playas, no porque sea una depravada sexual ni nada por el estilo.
Marta ahora está en la playa, ha salido ella con su trajecito de baño recatado y con su bronceador y protector, precavida ella como siempre, y yo me he quedado acá lloriqueando del dolor y haciendo lo único que puedo hacer por el momento. Estar sentada y escribir, porque no me arde ni el poto ni las yemas de los dedos. Que triste.
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