SALUDA A LA CAMARA
August 6th, 2007 by
Caleb
Ya hacÃa un mes que no sabÃa nada acerca de mi amigo Julio, lo último que supe de él era que habÃa salido de viaje rumbo a Marbella a pasar unas vacaciones. Sin embargo me extrañó que en todo este tiempo no hubiese recibido una llamada o un correo electrónico de su parte. Me parece muy bien que haya querido relajarse pero el asunto es que viajó solo y yo no tenÃa cómo ubicarlo. Lo llamaba a su móvil pero no obtenÃa respuesta, este sonaba y sonaba pero él no contestaba, ya ni recuerdo cuántos mensajes le dejé en su contestadota. Su viaje habÃa sido precipitado, no mencionó el lugar que habÃa elegido para alojarse y se despidió rápidamente, cualquiera que no lo conozca hubiese pensado que acababa de cometer una fechorÃa por la forma como abandonó la ciudad, pero no, Julio era un miembro de la policÃa retirado. ¿Dije precipitado? Curiosa palabra que finalmente fue la causa de que Julio no pudiera comunicarse conmigo desde Marbella.
Un buen dÃa se presentó Julio en mi casa. Llegó de su viaje tan de improviso como se fue. TraÃa bajo el brazo un sobre cerrado. Me intrigó. Después de saludarnos con afectuoso abrazo procedió a entregarme el sobre al tiempo que me invitó a extraer lo que contenÃa. Con curiosidad y sorpresa extraje el contenido del sobre, se trataba de un disco compacto. Me sentà como en una pelÃcula de espionaje, pensé que me estaba confiando algún ultra secreto militar pero no. Julio sonrió al tiempo que se sentaba sobre el sofá de mi sala y me dijo que esa era la causa de su prolongada ausencia, que ese disco compacto contenÃa todos los detalles de su desaparición. Pensé que se trataba de un juego o una broma. Mi amigo no se llamaba Indiana ni se apellidaba Jones hasta donde yo sabÃa. Asà que coloqué el disco en el reproductor de DVD y nos dispusimos a visionar lo que hasta ese momento era un misterio al menos apara mi. Ni bien encendà el reproductor, Julio me mató la emoción adelantándome que se trataba del video tomado por la cámara de seguridad del hotel donde se alojaba y que mostraba su caÃda. No fue difÃcil atar cabos.
Una vez que empezó el video me di cuenta cómo habÃan discurrido los acontecimientos. Para empezar se trataba de la última semana que Julio tenÃa pensada pasar en Marbella. Era una toma abierta del lobby del hotel la que se veÃa. Pude observar una gran escalera al centro de la toma con una hermosa alfombra persa forrándola por completo, era ancha y los pasamanos quedaban ciertamente alejados uno del otro. El tránsito en el lobby era escaso por lo que pude concentrarme en el detalle. Repentinamente apareció la regordeta silueta de Julio, bajaba despreocupado y hasta irresponsablemente por el centro de la escalera, noté que hablaba por su móvil, habrÃa bajado cinco peldaños desde que apareció en escena cuando lo vi saludar con la mano derecha a la cámara, cómo haciendo gala de su pasada vida policÃaca y conocedor de la ubicación de estas cámaras de seguridad. La soberbia le costó caro. Casi de inmediato lo vi trastabillar y perder el equilibrio, luchó por sostenerse pero los pasamanos estaban fuera de su alcance, el celular voló y salió de foco de la escena, mientras Julio, su metro noventa de estatura y sus 110 kilos de peso mansamente rodaron por los quince peldaños que faltaban de escalera. Luego de dos segundos, el bulto yacÃa sobre el lobby del hotel mientras la gente se aglomeraba sobre el sujeto volador no identificado. Resultado, dos costillas fisuradas, un esguince de tobillo de tercer grado y el orgullo desmantelado. Entendà el porque no se habÃa comunicado y el por qué no habÃa contestado mis mensajes en la última semana. Echamos a reir y volvimos a ver el video una y otra vez.
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